Philip Seymour Hoffman

Philip Seymour Hoffman

El gran Philip Seymour Hoffman ha muerto de una posible sobredosis en su apartamento en Nueva York, donde ha sido hallado la fría mañana de ayer. Al parecer lo descubrió un amigo suyo al percibirse de que no había ido a recoger a sus hijos al colegio.

Hoffman era todo un dios de la interpretación, merecedor sin duda de habitar en el olimpo de los más grandes, por su verdad, su versatilidad y su perfeccionismo. Sin embargo, él ha preferido bajarse prematuramente de ese pedestal y hacer mutis, cuando la sucesión de sus portentosas interpretaciones lo destinaba a los máximos honores. Digo que ha preferido irse, aunque ha sido la nada heroica heroina, el maldito caballo, el que se lo ha llevado en dirección opuesta a todos los merecimientos y premios que aguardaban a este artista único. Un giro de brújula que había hecho posible su reciente vuelta a la vieja adicción, después de una larga tregua de años en los que había logrado mantenerse limpio. Pero todo este brillante destino, los retos, los focos, los éxitos, la justa admiración, se quedará esperando sin sentido, igual que se han quedado esperando los tres pobres niños en el colegio a que su padre, el mago de la pantalla, el hombre genial, pasara a recogerles.

En días como hoy deploro la debilidad de mis dioses, hechos al final del mismo barro que los demás humanos. Y me acuerdo de la frase que en la película “Agosto”, pronuncia, rabiosa, una madre a su hija adolescente: ¡jódete la vida como quieras jodértela, pero sobrevive! Y no le perdono a mi ídolo el haber dejado enmudecer su voz, tan hermosa, cuando quedaba tanto por decir.

Jordi David.
www.elalmaden.com

No Comments

Post A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.